Lleva a cabo tu rutina matutina. Probablemente te levantarás estresado. Esto es normal y hay formas de controlar la ansiedad. Date una ducha o baño relajante y vístete para el examen. Usa ropa cómoda para sentirte a gusto. Come un desayuno saludable y asegúrate de beber mucha agua.
Revisa tus apuntes. Si has estudiado con seriedad, no necesitas más de 15 minutos para revisar tus apuntes o un tema difícil. Ya no es hora de acumular más información.
Usa técnicas de relajación. Si sientes que entras en pánico, prueba una técnica de relajación. Las siguientes técnicas las ha desarrollado un médico[9] y su propósito es relajar todo el cuerpo de forma progresiva:
Respirar profundo. Al inicio podría parecerte poco natural, pero ello disminuirá tu ritmo cardiaco y presión arterial.
Enfocarse en la respiración. Siéntate cómodamente, respira profunda y lentamente. Una vez que tu cuerpo se haya acostumbrado a esto, cierra los ojos y concéntrate en algo relajante. Hazlo al menos durante 10 minutos.
Prepárate para el día. Empaca tu comida y una botella grande de agua y piensa en lo que necesitas para tus exámenes. ¿Necesitas una regla, un bolígrafo, papel, etc.? Elabora una lista y tacha cada artículo una vez que lo hayas puesto en tu bolso. No olvides poner el celular en modo silencio. No querrás que suene a mitad del examen, ¿cierto?
Ve a dar examen temprano y mantente concentrado. No debes llegar tarde al examen, pero tampoco hay razón para llegar muy temprano. Esperar junto a otros estudiantes y comparar tus conocimientos no es la mejor manera de permanecer relajado.
En este punto, no debes hablar con tus amigos sobre el examen que están a punto de dar. El estrés es contagioso.[10] No dejes que los demás te hagan sentir mal. Si has estudiado, no hay motivo para pensar que te irá mal.
Mantente positivo incluso después del examen. A veces es difícil saber si te fue bien. Una vez más, no dejes que los demás afecten tu confianza. Si has dado lo mejor de ti, no hay motivo para entrar en pánico.